Para resolver tus problemas

Anorexia

El trastorno de la anorexia,como la bulimia se puede rastrear en la relación madre-hija/o. Cuando las respuestas de la madre frente al hambre del niño,resultan mal adaptadas,ya sea porque olvida,inhibe,fuerza o ratifica indistintamente todos los mensajes del infante,éste caerá rapidamente en la mayor confusión. Despues será incapaz de hacer la discriminación entre el hambre y saciedad, como tampoco podrá distinguir un estado de depresión nutricional de otras carencias fisiológicas. En madres,que solo se ocupan y obsesionan si come o no come,se puede constituir la base de una falla en la relación alimenticia. En las historias de las pacientes,existen episodios de abandono,ocasionados por separaciones en la infancia como viajes prolongados de su madre,en épocas donde la niña aun,no estaba en condiciones de poder sublimar las ausencias.Muchas de ellas,se recuerdan como niñas buenas,que no llamaban la atención,no lloraban demasiado,como forma de resignación frente al abandono… La primera experiencia de carencia fundamental,(ausencia de la madre)representa para el niño el Todo o Nada,apareciendo las figuras del vacío,que más tarde podran observarse en los trastornos alimenticios de la anorexia.

Freud cuando describe a las neurosis actuales,reserva un lugar para una experiencia particular del cuerpo que se produce en la tensión,con su inscripción somática (cuerpo) y su experiencia dolorosa,que se traduce en angustia;donde se concentran impresiones que se asemejan al hambre.

La anorexia se constituye con una serie de síntomas que componen la histeria y se relacionan tambien con la melancolía,expresado como el dolor por vivir.

Es en la adolescencia donde surgen los síntomas,en relación con su cuerpo y su imagen,donde  las rápidas modificaciones del cuerpo y el encuentro con la sexualidad genital  femenina,la remiten a su primer infancia y con ella la gran ausencia de su madre para sostenerla,el gran vacío… esta ruptura lleva a la anorexica a una relación falsa consigo misma,a la renuncia del deseo , a una incapacidad para superar la sexualidad infantil quedando fijada en una ambivalencia de amor-odio hacia la madre, que en forma retaliativa,contra si misma se obsesiona con mantener un cuerpo sin forma,ni redondeces que delataría las formas de una Mujer plena,satisfecha con la capacidad de proveerse placer e ir al encuentro con un hombre,disfrutando a pleno de su sexualidad femenina.

Poder acceder a un tratamiento terapéutico,donde pueda reencontrarse con su deseo,es la salida,pudiendo reelaborar la dependencia materna,rescatando la función paterna para habilitarse a ser Mujer y poder disfrutar con su cuerpo e imagen femenina.